Un guisante en la cama
Febrero 5, 2010
Últimamente siempre hay algo que no me deja dormir. La tristeza, el deseo, la rabia, la ilusión, la incertidumbre … sobretodo la incertidumbre. Es como estar al filo de un precipicio, sabiendo que puedes caer en cualquier momento, pero también con la sensación de que puede venir un héroe a salvarte, como en los cuentos. Pero… qué ocurrirá en realidad? Siempre intento pensar que acabaré volando, vistiendo una capa roja increible y que ese héroe me llevará a un lugar mejor… pero más tarde, tras dos vueltas en la cama, es inevitable pensar en que puedo acabar espachurrada en el suelo.
Es como tener un guisante en la cama… pequeño, color esperanza, pero en definitiva, molesto. Y no descanso. Me siento continuamente en estado de SHOCK. Y no soy la única. Parece como si hubiera llegado la hora de los cambios, de las reflexiones profundas, de los desengaños y de la búsqueda de ese YO que todos tenemos, pero que no acabamos de encontrar. La gente siente una ilusión contenida por las cosas buenas y un tremendo dolor por aquello que no le llena, o que le ha decepcionado. No es justo.
Y pese a todo, nos sentimos afortunados. O al menos yo. Me siento valorada, querida y respetada. Eso es mucho. Además, anoche tuve un momento astromántico, porque se reunieron en una sola mesa tres de las personas más importantes de mi vida, por no decir las más importantes, que también. Todas dejaron a un lado el cansancio, la tristeza, la rabia y la incertidumbre para compartir un momento de felicidad, comiendo shitake y sintiéndose parte de una pequeña família, que se entiende y se escucha.
A mi lado, ahora, una de ellas … refugiada en nuestro pisito por unos días – por suerte para nosotros - y con algún que otro guisante en la cama tb.
Os dejo el vídeo de LOL ::: ‘Te Hiero Mucho – La historia del amante Guisante’
me ha encantado ::: atxu*
Eh tú! Muñeca!!
Enero 24, 2010
Ellas no quieren que se les llame muñecas, porque tienen mucha vida. Sus ojos miran con asombro el maravilloso mundo que les rodea. Se convierten en fetiches de sus dueñas, son amantes de las cámaras y tienen un estilazo increible. Son iguales, pero distintas, y se preocupan por las tendencias. Son muy inteligentes, y es que tienen una gran cabeza. Su cuerpo es escultural, pero no tienen pareja, ellas son independientes y tienen otros planes: revolucionar el planeta de las vidas de plástico.
Como no podía ser de otra manera, estoy hablando de las Blythe, que han creado una especie de subcultura que se extiende por todo el mundo, con la ayuda –por supuesto- de internet. Estas muñecas nacieron en los ‘70, creadas por la compañía de juguetes más famosa de EEUU, Kenner, y basadas en las ilustraciones de Margaret Keane. Su altura de 30 cm, cabeza desproporcionada y ojos de loca (que cambian de color y dirección gracias a una anilla/tirador que tienen detrás, en la cabeza), hicieron que las niñas de la época se aterrorizaran y nunca pudo ser la competencia de Barbie.
Tuvieron que pasar casi 30 años para que en 1997 alcanzaran la popularidad de la mano de Gina Garan. Esta fotógrafa recibió una Kenner Blythe original como regalo, y la usó como modelo para mejorar sus habilidades como fotógrafa. Se la llevó a todos sus viajes y le hizo miles de fotos –eso me resulta muy familiar-. Más tarde, publicaría su libro de fotos: This is Blythe (2002), que tuvo un gran éxito.
Pero los japoneses no tardaron en fijarse en ella. La compañía Hasbro, sucesora de Kenner, cedió los derechos de Blythe a la japonesa Takara, y eso dio lugar al nacimiento de las Neo Blythe. En 1999, se convirtieron en la imagen de Parco, (famoso centro comercial japonés), en su campaña de Navidad, y ya nadie podía dejar de mirarlas. Estas mujeres de plástico se convirtieron en muñecas de coleccionista y pasaron de ser un juguete a un objeto de deseo para adultos. El público objetivo había cambiado.
El precio de estas muñecas varía dependiendo del modelo, la antigüedad, el estado y la cantidad producida, pero muy pocas veces baja de los 100 euros (no soy rica, a mi me las han regalado). Y eso no es todo, por internet se puede comprar ropa, pelo, lentillas y complementos de lo más variados (bolsos, armarios, zapatos, sofás, medias…). ¡Hasta existen diseñadores especializados y customizadores de blythes!.
Y como muestra, un botón ::: www.laboutiquedelupi.com
Las Kenners Blythe de 1972 son más cotizadas, pueden costar de 800 a 1500 euros, si se conservan en perfecto estado y en su caja original. Una barbaridad, vamos. Pero la NeoBlythe también cuenta con una miniyo: la Petite Blythe, que con 11,2 cm se convierte en una ‘edición de bolsillo’. Es la hermana pequeña, y como tal, tiene un papel secundario, pero no menos importante, y cuesta alrededor de 50 euros.
Conclusión: que estas monerías requieren dedicación, frikismo y un poquito de pasta… O en su defecto, un novio friki que te ayude a alimentar tu ilusión pasándose horas y horas buscando regalitos con estilo, y cuya família ganchillera se dedique a hacer vestiditos, chaquetitas y gorritos para las ‘niñas’. Y para una mayor repercusión, se requiere una estantería friki que las exhiba en un sofá negro de skay -junto a otras frikadas-, un facebook que difunda sus fotos y un blog que hable de ellas, como tiene que ser.
Felices Botas!!!
Diciembre 24, 2009
Vestida con mi abrigo rojo, cual Papá Noel, me dispongo a comprar algun regalo para Navidad. Mi objetivo es claro, sé lo que quiero y lo que no me pienso gastar -porque no tengo ni un duro-. Voy a paso ligero entre la gente y casi tengo que hacer malabarismos. Llueve y es un caos, ¡la gente no sabe conducir paraguas!, pero por suerte, yo calzo mis botas de agua. No son un regalo de Navidad, pero poder amortizarlas, sí lo es.
No sé por qué a la gente le gusta la Navidad. No tiene sentido. Las calles estan llenas de gente desesperada por comprar regalos sin sentido para gente a la que no quieren regalar, o a la que quieren, pero no saben con qué regalo decírselo. Es absurdo. Y luego está la pregunta clave: ¿Con qué dinero?. Yo ya he tenido mi regalo de Reyes, por adelantado: una gastroenteritis (que me ha dejado una bonita figura jajaja) y una gotera. Sí, sí, y en la cocina.
Nunca me había parado a mirar el techo de la cocina, pero esta mañana casi me resbalo y digo: ¡uy! ¿el suelo está mojado?, qué raro. No entendía por qué, pero lo friego. Al cabo de un rato, llego de comprar y vuelvo a ver un charquito en el suelo y mientras lo miro, me cae una fría gota en la cabeza. Oh my God I can’t believe it!! está lloviendo en mi cocina!!!!. Menos mal que llevaba las botas de agua puestas :) .
Parece mentira que con el poco trozo que hay sin alicatar, de ahí tenga que salir una humedad, ¡¡es que hay que tener mala suerte!! … Así que para Reyes voy a pedirme un fontanero, está decidido, pero mientras, disfrutaré cocinando con mis botas de agua, porque ellas son mi salvación en Navidad ^^
Felices Botas a todos!!!



